EL CELOSO

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A petición de mumi Marce

 

Una pequeña reflexión sobre los celos.

 

Hace ya bastantes años que tuve que hacerme la pregunta ¿Por qué no sentía celos?   Seria poco honesto si dijera que nunca sentí celos o, alguna sensación que así pudiera identificar. Podría afirmar que una causa primaria de los celos es la envidia… pero hay algo más profundo que la sola envidia. En fin, con el tiempo pude  afirmar que me consideraba y, me asumía,  lo suficientemente valioso  como para que la persona que estuviera conmigo, no solo permaneciera conmigo, sino que me fuera fiel.  El problema del celoso es que duda de si, no se encuentra lo suficientemente bueno  y valioso para ser querido y respetado, este puede asegurarle a su amigo o pareja que confía con plena confianza, pero actúa contradictoriamente de tal manera como si el otro le diera motivos interminables para que desconfiase de el.

 

 Todos hemos tenido la experiencia que significa que se nos sea delegada una responsabilidad,  la cual implica que se nos tiene  plena confianza, también nos hemos sentido distinguidos y apreciados cuando se nos comparte algo íntimo, en gravedad o importancia y, reconocemos en ello gran confianza hacia nuestra persona. Ahora bien, ¿no procuramos en tales casos no defraudar a esa confianza puesta en nosotros? ¿No sentimos valor en nosotros, cuando de una u otra forma se nos da confianza? Afirmo, la confianza es un tesoro, tan valioso y de valor incalculable (expresa buena estima, aprecio y sobre todo es testimonio de amor) y, como tal, como un valioso tesoro recibido, lo consecuente es que cuidemos de este con gran empeño. Nunca podremos ser garantes de absoluta confianza, tampoco los demás lo serán, sin embargo, confío que dándole valor al individuo, valorándolo comprometiéndole con el valor y la responsabilidad hará cosas valiosas. A lo que quiero llegar con todo esto es que la confianza de da sin reparo alguno.

 

 El celoso por lo general esta centrado en si mismo, exige confianza, probablemente la reclame constantemente, pero es incapaz de darla, por su inseguridad esta muy preocupado por no perder lo que según a su parecer le pertenece, trabajo, preferencia, amistad, amor, etc. En la relaciones personales el otro necesita que confíe en el, pero el celoso es opresivamente posesivo, acaparador, es  un demandante insaciable, no existe realidad posible que pueda satisfacer su necesidad de seguridad, lo quiere controlar todo y cree que es posible la existencia de un no se que le de esa seguridad.  Insensato el celoso, en su loca, angustiosa y, desgastante carrera de auto tortura convierte el amor en algo que solo le acarrea sufrimientos. En fin,  puede parecer exagerado plantear un panorama así, sin embargo, no importa el grado de celoso, lo mas más usual es que este va desgastando el afecto o amor del otro, al punto, de que este  le deja o simplemente fácilmente encontrara a otra persona  que le haga sentirse bien, alguien que le permita sentirse libre y sentirse ligero. Si tal fuera el caso si algo parecido acontece suele darse  la infidelidad. Ahora bien, si esto llegara a pasar  si el individuo concluye su relación con el celoso o este descubre infidelidad, entonces, el celoso  comprobara, ¡que si!…  que tenia razones para estar celoso. Pero la realidad es que el mismo, ha hecho realidad su temores y, como consecuencia sufrirá y, sin embargo, en el fondo le consolara decirse a si mismo: “siempre tuve la razón, mis celos siempre estuvieron justificados”  Lamentablemente, el celoso, será incapaz es de ver la realidad de los hechos, es decir, que  sus celos, su negativas especulaciones, los reclamos, el chantaje, el acoso y el intenso agobio simplemente matan el amor.

Reflexionando a Gibrán

Las lecturas de Gibran Jalil Gibran, son mis preferidas y esta en particular es una de mis favoritas; es una referencia para mí, en el sentido  de lo que era y lo que soy ahora.  El texto se hace llamar Mi alma me predico y pertenece al compilado “Pensamientos y reflexiones”. Editado en México por Diana.    

Tomo sólo de esta reflexión  lo que es significativo para mí, aunque les recomiendo leer todo el texto. Cada pensamiento puede significar algo distinto en personas distintas, y aun más aclaro; mis reflexiones no pretenden ser interpretaciones del pensamiento del autor. 

“Mi alma me demostró que el amor se enorgullece, no solamente de aquél que ama, sino también del que es amado.” 

El amor se enorgullece, que no es lo mismo que nosotros nos enorgullezcamos de nuestro amor, por que si el amor fuera nuestro solo seria un cosa mas, otra mas de nuestras propiedades.  Simplemente tomamos  lo que entendemos de él  y en esa medida es  lo que  podemos lograr experimentar  en él, es decir,  que participamos de él, que el que ama encuentra al amado en el amor y, que no es menos en el amor, el que es amado y más el que ama. A fin de cuentas, el que ama logra transformar al amado por la fuerza del amor.  

“Antes de que mi alma me predicara, el amor estaba en mi corazón como un  hilo delgado atado a dos extremos.” 

Antes de ver que el amor es más que la búsqueda del amor del otro, si no más bien la  búsqueda del otro en el amor, el amor estabá en mi corazón  como un hilo delgado atado a dos extremos, por que este fluctuaba entre emociones exacerbadas de ilusión y decepción, de alegría y tristeza, de gozo y dolor. Y así tan frágil como un hilo era tan débil, tan artificial. No deje que el amor me conquistara y  aprendiera de él, más trate de amaestrarlo y delimitarlo a mi satisfacción, para complacencia de mi idealización, y bien le sujete a los caprichos del orgullo, la vanidad, le ate a los extremos de los absolutos y  de todas esas visiones estrechas con que aprendemos y suponemos poder ver, y así, no era yo más en el amor, mas el amor  era menos en mi.  

¿Que les dice a ustedes?

Algo mas de Gibrán

“Dijo Una Hoja de Papel en Blanco”

Dijo una hoja de papel en blanco: “Fui creada pura, y pura seré siempre. Prefiero ser quemada y convertida en blanca ceniza antes de sufrir que la oscuridad me toque o que la impureza se acerque a mi”.

El tintero oyó lo que el papel decía y se rió en su obscuro corazón; pero nunca se atrevió a aproximársele. Y los lápices de color la oyeron también y nunca se acercaron a ella.

Y la hoja de papel blanco permaneció pura y casta para siempre -pura y casta- y vacía…