Cuando inicias una relación, es como si te embarcaras hacia la mar, esta empresa compartida no será fácil porque antes de ella has estado solo y ahora tendrás que renunciar y ceder gran parte de tu individualidad. Iniciar el viaje no es lo más difícil, porque esta pletórico de buenos deseos, voluntad, esperanza y sobretodo, de mucho amor. Lograr que esos deseos se materialicen en actos y que esa voluntad se fortalezca, que la esperanza no desfallezca y lograr mantener vivo ese amor, eso es lo difícil.
El amor, como el mar, aun a pesar de su inmensidad, a simple vista, parecerá siempre el mismo mar, el aire el mimo aire y el cielo el mismo cielo, entonces será en la reciproca autodeterminación y responsabilidad, lograr ver y hacer, de lo aparentemente uniforme y monótono algo siempre distinto, novedoso, edificante, que motive y fortalezca la relación; porque sucederá que sólo se darán cuenta de que ese mar no es siempre el mismo mar y que el aire no es el mismo aire y que el cielo no es el mismo cielo, sólo cuando éstos, en peligrosa conjura se violenten, porque entonces en la adversidad de la tormenta, se pondrá a prueba lo que hayan o no construido profudunda y genuinamente.

Me gustó esta reflexión, es importante saber que no todo es perfecto a la hora de enamorarse, que también hay que pasar por pruebas y sufrimientos
Por: Liliana el julio 7, 2010
a las 5:06 pm